Hasta ahora, siempre ha habido una división clara entre redes públicas y redes privadas. Una red pública, como la Red Telefónica Conmutada o Internet, es una gran colección de pares no relacionados que intercambian información, más o menos libremente, entre ellos. La gente con acceso a la red pública puede o no tener algo en común, y una persona determinada en dicha red sólo podrá comunicarse, al mismo tiempo, con una pequeña parte de los usuarios potenciales de dicha red.
Una red privada está compuesta de ordenadores que son propiedad de una única organización, y comparten información entre ellos. Los usuarios saben, con seguridad, que ellos son los únicos que pueden utilizar la red, y que cualquier información que se envíen entre ellos, en el peor caso, sólo será vista por otros miembros del mismo grupo. La Red de Área Local (LAN) corporativa o la Red de Área Amplia corporativa son ejemplos típicos de redes privadas.
La separación entre la red pública y la privada recaía en el router de pasarela (o gateway), en el que una compañía colocará su firewall para mantener alejados, de su red privada, a los intrusos procedentes de la red pública; o para impedir, a los usuarios de la red privada, el acceso a la red pública.